La cultura dominante ha hecho un lavado cerebral tan eficiente, que muchos aún creen que el Nu-metal y el Metalcore son ‘nuevas tendencias’ dentro del Metal, producto de la diversificación de gustos y de ‘los tiempos actuales’ y que, cualquier cosa con guitarras distorsionadas es Metal. Esta es la historia de los intentos de la cultura dominante por asimilar el Metal, de generación en degeneración.

1969-1979
Las primeras bandas como BLUE CHEER incorporaron el sonido distorsionado, mientras que IGGY POP añadía proto-punk a la mezcla, las bandas de rock progresivo como KING CRIMSON y JETHRO TULL elaboraron la idea y, finalmente, BLACK SABBATH lanza su álbum debut en 1970, tal vez el primer álbum de heavy metal de la historia. Y acto seguido, un sinfín de bandas fusionaron el hard rock de LED ZEPPELIN con la tenebrosa banda sonora de horror gótico de BLACK SABBATH, creando la primera generación del heavy metal (lo que conocemos como “Vieja Guardia”) y, mientras se establecía, Motörhead daba origen al Metal underground. La popularidad del heavy metal en los años 70s dieron origen al “rock de estadio”, que vendía bien pero perdió de vista las ambiciones artísticas del género, dando pie a su primera versión suavizada y fabricada para el consumo masivo.
Esta fue la primera dicotomía, entre las bandas socialmente más aceptables que llenaban estadios, concentrándose más en la imagen y la puesta en escena, versus la vertiente más subterránea, con énfasis en la calidad de la música más que en la estética.

1979-1987
Mientras Motörhead y Sex Pistols popularizaban el punk, desarrollando el concepto musical de pioneros del género como MC5 e IGGY POP, muchas otras bandas reaccionaron en contra de esta tendencia y, para distinguirse, comenzaron a añadir elementos góticos y neoclásicos a su propuesta musical. De estas dos vertientes, el hardcore punk y el heavy metal neoclásico, irrumpiría una explosión de géneros, pero únicamente dos de estos serían sus herederos directos: el speed y el thrash. Por su parte, siguiendo a la irrupción de la banda más nihilista en la historia del punk, DISCHARGE, comenzarían a formarse el death y el black metal, pero estos dos últimos sólo se establecerían como géneros diferentes a principios de la década siguiente.
Los segudires del heavy metal no querían que su género musical favorito se hibridizara, convirtiéndose en una versión más suave, más ‘light’, socialmente más aceptable, más comercial de sí mismo. Pero la sociedad sí quería asimilarles y convertirles en algo más “seguro”, removiendo los elementos musicales que no eran socialmente aceptables. La versión del Metal socialmente más aceptable de la época, el Glam, continuó haciendo énfasis en la imagen y la apariencia por encima de la sustancia (“vendidos”), para complacer a un público insípido y falto de sentido crítico.

1987-1992
Reflejo de su época, sombría y con la amenaza de muerte propia de esos años, el death metal surgió bajo la premisaque, cuando el horror y la muerte son más palpables y reales que la moralización individual, se puede redescubrir la vida… pero sucumbió rápidamente ante la oleada de imitadores que querían hacer lo mismo que DEATH o SUFFOCATION. Ante esta plétora de imitadores, el black metal resurgió de sus cenizas, con un nuevo sonido y una ideología mucho menos tolerante, justo en los años que colapsaba la Unión Soviética, y el mundo se volvía más liberal.

1992-1997
El death metal comenzò a explorar los extremos de la melodía (AT THE GATEs), la atmósfera (OBITUARY), la progresión musical (ATHEIST), la atonalidad (DEICIDE) y la percusión (SUFFOCATION), llenándose de clones de estos últimos y, para distinguirse de las hordas de imitadores, las bandas de un género que hasta entonces había resistido las influencias externas, comenzó a hacer implosión; se volvieron más “técnicas”, o comenzaron a asimilarse con estilos establecidos en la cultura popular, incorporando voluntariamente convencionalismos de la cultura dominante (el jazz en PESTILENCE, el rock en “God Cries” de ASPHYX, el funk en MORDRED), abandonando la fuerza del death metal en favor de de ideas socialmente aceptables.
Por su parte, mientras el death metal se asimilaba a sí mismo, el black metal, probablemente el género de Metal más popular surgido del underground, cuyos exponentes principales optaron por reducir su producción al nivel de la peor grabación de garaje posible, manteniendo el tempo de la batería constante mientras se concentraban en los cambios de riffs de guitarra (‘Transilvanian Hunger’, ‘Pure Holocaust’), y cambiando la voz gutural y cavernosa, biológicamente distorsionada del death metal por la voz àspera y rasposa, de gritos agudos en tono susurrante, se erigió como la oposición musical al modernismo. Sin embargo, el género también se llenaba de imitadores, en este caso del álbum de ‘The Other Side’ de THE ABYSS, y de bandas que adaptaron el sonido del black metal a otros géneros, creando con ello versiones más digeribles del sonido, convirtiendo al género en poco más que un estilo estético, lo que precipitó el ser abandonado tanto por sus seguidores como por las bandas que lo originaron.

1997-2005
Durante estos años, irrumpió toda una nueva generación atraída por los titulares sensacionalistas sobre los extremso del black metal y la crudeza gráfica del death metal, creando así una oportunidad de negocio para quines quisieran crear música que, en apariencia, fuese como el death metal o el black metal, pero dejando atrás las perturbadoras temáticas políticas y sociales del black metal y suavizando el mortalismo pesimista del death metal, dándole un enfoque jocoso a las líricas gore.
Con el auge del hip-hop y el rock alternativo de principios de la década de 1990, una nueva generación de bandas adoptó la rítmica del hip-hop con los ritmos de bandas como PANTERA y, utilizando formatos de canción propios del rock y la distorsión del Metal para hacer riffs que se basaban más en el rock y el funk: el llamado ‘nu-metal’ reemplazó al glam en los canales de televisión y las portadas de los magazines. Bandas como Slipknot, Korn y Rage Against the Machine en nada le aportaron al Metal, cuando menos nada que otras bandas híbridas no hubieran intentado antes, pero al hacer uso del minimalismo del detah metal y lo extremo del black metal, se convirtió en una fuerza fácilmente mercadeable que apelaba al impulso de adolescentes rebeles que no querían traspasar la línea de lo socialmente aceptable, de una generación que de nu-rebeldes que querían tener tanto los méritos de la sociabilidad con la apariencia de la alienación.
Lo que sí surgió durante estos años, fue la rápida expansión del speed metal y el heavy metal neoclásico (power metal), y la generación perdida que desciende del thrash: el metalcore, que mezcla riffs de hardcore en canciones que parecen de Metal.

2005-2015
La invasión ‘indie’ emergió en el Metal, cuando las hordas de hipsters amantes del rock independiente de los 80s comenzaron a interesarse por ciertas bandas que parecían híbridos de black metal con rock indie (TWILIGHT, OPETH), incorporando elementos del nu-metal o el metal alternativo, dejando de lado los ritmos brincones y asumiendo cierta ostentación pseudo-intelectual: “si no puedes entenderlo, es porque es demasiado profundo y técnicamente avanzado”. Bandas como MASTODON, ISIS y GOJIRA, combinan proto-metal con rock indie, creando largas canciones que utilizan la estética y riffs propios del Metal, pero sólo en apariencia, ya que en el fondo no son más que símiles de sus antecesores en el rock indie y el emo. De este caldo de cultivo, ebullirían otra serie de subgéneros que venían gestándose desde la década anterior, pero que alcanzaron su auge en esta, como el “sludge” de EYEHATEGOD, el Metal ‘progresivo’ de DREAM THEATER y el Metal alternativo de PROBOT.

CONCLUSIONES
Con la llegada del siglo XXI, y con casi cuatro décadas a cuestas, muchos comenzaron a notar que no había ideas para convergerlas en un nuevo género; el heavy metal se había estancado, y los músicos comenzaron a reciclar el pasado. Lo que temían los fans del Metal durante los años 70, finalmente estaba sucediendo: el Metal estaba siendo asimilado por el rock n’ roll. La composición narrativa del Metal ha sido reemplazada con el enfoque de armonía cíclica característico del rock mainstream. No importa cuán extrema sea la estética, todos los subgéneros del Metal caen irremediablemente en esta categoría. El Metal se ha recombinado e hibridizado, pero ha fracasado en su camino hacia adelante.
En suma, es muy poco lo que se ha hecho de nuevo en el Metal Extremo desde 1997. Las bandas de black metal continuaron expaniendo el género, haciendo “nuevas” combinaciones con cualqueir cantidad de estilos musicales ya establecidos (folk, symphonic, melodic, etc), mientras que el death metal se ha visto expuesto a la absorción por parte del metalcore y del emo, la cual ha creado un híbrido que muy pocos fans de la ‘vieja escuela’ quieren o les interesa escuchar, mientras que los nuevos fans consideran que es que está demasiado ‘mezclado’ para sus gustos.
Lo peor del caso, es que en nombre de la tolerancia, la inclusión, el “todo es válido” y “la música es una”, hemos permitido que toda una generación pierda su capacidad de crítica, por temor al señalamiento y al ‘qué dirán’. Y las manifestaciones musicales del Metal Extremo cada vez se hacen o más ‘diversas’ (para acaparar más público) o más ‘simples’ (para cautivar mucho más público). Atrás quedaron las microsinfonías como ‘Orion’, ‘My Journey to the Stars’, ‘Override of the Overture’ o ‘Depths of Eterniy’. Atrás quedó la complejidad lírica, sonora y emotiva de ‘Inno a Satana’. Lo simple ha reemplazado a lo elaborado. La apariencia está por encima de la estructura. Mientras más simple sea la forma de expresar la emoción, tanto mejor. Y ha que ser inclusivos. Ese es el modelo que nos venden, y nosotros lo compramos ciegamente. Y si no, tenemos expresar nuestras opiniones, no sea que nos tilden de radicales.
La próxima vez que alguien te diga que todo es válido, que las fusiones obedecen al deseo del artista de expresarse libremente gracias la diversificación de gustos de hoy, y que la gente en estos tiempos tiene unos gustos diversificados y ve el mundo con dinamismo, pregúntate (y pregúntale) qué tan eficiente ha sido el lavado cerebral al que le ha sometido la cultura dominante…

por Daniel Melendez / Cronicas Estigias

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comentario(s)

1 Comentario

  1. Me parece muy mal que se promuevan sectarismos musicales, si bien no soy adepto de ninguno de los géneros descritos en el “artículo”, me parece una posición obtusa y para críos que quieren creerse la mamá de los pollitos metaleros.

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